Estas fórmulas suelen llevar concentraciones más altas de activo y menos perfume, y por eso se seleccionan según el tipo de piel y no según el envase. Un producto para piel atópica, por ejemplo, no es una hidratante más: cambia el limpiador, el emoliente y hasta el orden de aplicación; por eso es necesaria una orientación experta.
Le orientamos sobre...
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Piel atópica y dermatitis: qué limpiador y qué emoliente tolera mejor una piel reactiva.
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Higiene e hidratación diaria: la elección cambia según la piel sea seca, mixta o grasa, y según la zona.
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Fotoprotección: qué factor corresponde a cada tipo de piel y con qué frecuencia hay que reaplicar.
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Cosmética infantil y de bebé: fórmulas para una piel más fina y permeable que la adulta.